Una piedra
-¡Vamos a jugar!-
me dijeron los puñales,
y que dolor
y cuanta tirita
y menos da una piedra,
aunque lo hubiera preferido.
No me oyes
Sentada en el borde
de la pata de tu silla,
bajo el suelo y del revés
bajo tus pies
en la dimensión de cristal
opaco por tu lado
y por el mío
casi te puedo tocar.
Mírame
Esa esquina fue un rincón
aun de espaldas lo noté
y por darme la razón
aquí estamos,
mutando
despacio
doblándonos
y las esquinas ya no existen.
Vivir con
Abriste la ventana porque tenias calor
y yo la cerré porque me entró frío,
éramos de clima diferente y te regalé una hielera,
gracias por encenderme el calentador.
Quiero
La curva de la cuchara
se me insinuó
yo le dije, -¿que pretendes?-
ella se escandalizó,
no me mires, no me toques
no me digas
no me no,
no me cojas, no me agarres
no me digas
no me, y yo
mientras
¿como removía el café?
con la cuchara despierta
y queriendo querer
té.
Sentido
-Bueno-
te dije,
significaba algo malo,
lo sabias y seguiste
pero malo, así solo
no se dice.
Caballerosa
Sosteniendo tu paraguas mal
para que te mojes un poco,
y que te roce en la cabeza
que te agaches,
así lo llevas tu.
Ayer hoy
Me queda la sal y la pimienta
la cebolla
y un ajo
picado,
eso me queda
y me sabe a eso,
a pasado.